“Mi esposo me confesó que amaba a otra… y lo que hice después lo dejó sin palabras”

necesitas ser absuelto.

Él levantó la vista.

—Eso no es justo.

—¿No?

Dejé el trapo sobre una silla.

—Viniste hasta aquí para contarme que la mujer por la que rompiste nuestro matrimonio no es exactamente tu amante, ni exactamente tu novia, ni exactamente nada. Quieres que yo entienda la complejidad de tus sentimientos para que puedas dormir mejor.

—No es así.

—Entonces dime qué quieres.

Abrió la boca, pero tardó demasiado en responder.

Ahí lo entendí.

Ni siquiera él sabía qué quería.

Tal vez no quería perderme. Tal vez no