cassette.
Lo guardé en una caja con otras cosas que pertenecían a una versión antigua de mí.
No todo recuerdo merece ser destruido.
Algunos solo necesitan dejar de gobernarnos.
Un año después del divorcio, Ethan y yo coincidimos en una gala benéfica.
Él llegó solo.
Yo también.
Nos vimos desde lados opuestos del salón. Durante unos segundos, el ruido desapareció.
Luego él se acercó.
—Te ves bien, Amelia.
—Lo estoy.
Sonrió con tristeza.
—Vi tu serie.
—¿Y?
—Me hizo entender algunas cosas.
—Me alegra.
No pregunté cuáles.
Ya no necesitaba