Mi padre me echó de mi propia villa y se la entregó a mi hermana… pero olvidó un detalle: la casa nunca fue suya

nos miramos.

—¿Cuándo?

—Hace muchos años. Discutimos porque él dijo que sus hijas siempre habían recibido más ayuda de la que reconocían.

—¿Qué quiso decir?

—No lo explicó.

Susan respiró profundamente.

—Pero recuerdo otra cosa.

—¿Qué?

—Guardaba una caja metálica en el despacho. Nunca me permitía tocarla.

—¿Sigue existiendo?

—Sí.

Sentí un escalofrío.

—¿Dónde está?

—Robert se la llevó de la villa cuando se marchó.

Aquello complicaba las cosas.

Pero ya no necesitábamos perseguir cada secreto personalmente.

Había documentación suficiente para continuar por las vías correspondientes.

Lo que yo necesitaba