caminó casi 3 kilómetros bajo la lluvia y buscó un lugar donde alguien pudiera pagarle por trabajar.
Llamé a la enfermera que atendía a nuestros empleados.
Renata estaba deshidratada, tenía bajo peso y necesitaba revisión médica.
Laura me llevó aparte.
—Tenemos que avisar al DIF y a la Procuraduría de Protección.
Camila escuchó la palabra.
Su cara se volvió blanca.
—No.
Abrazó a Renata.
—Verónica dijo que si alguien se enteraba, se la iban a llevar.
—Camila…
—Dijo que a los bebés los mandan con una familia y a los