del cabello del niño.
—Mañana hablarán nuestros abogados —dijo—. Pero esta noche tú me vas a explicar por qué me robaste tres años de la vida de mi hijo.
Creí que aquello era lo peor que podía pasar.
Todavía no sabía quién iba a tocar mi puerta a la mañana siguiente.
PARTE 2
Alejandro no se fue del hospital hasta que dieron de alta a Mateo.
A las tres de la madrugada insistió en llevarnos a nuestro departamento en Zapopan. No acepté que entrara al principio, pero Mateo, medio dormido,