Esa llave ya no sirve.
-Lo sé.
Levantó la mirada.
-Pero dijo que viene esta noche.
Sentí que mi madre apretaba mi brazo.
-¿Para qué?
-Dice que tú tienes que entender que todavía es su casa.
Mi madre permaneció en silencio.
Diego continuó:
-Y dijo que nadie le va a quitar a su esposa.
Esperé miedo.
Lágrimas.
La vieja costumbre de buscar una manera de no enfurecer a Rafael.
Pero mi madre tomó su celular.
Llamó al investigador responsable del caso.
Después me miró.
-No voy a salir de mi