años atrás.
Según aquel documento, mi madre había cedido todos los derechos relacionados con sus diseños a la familia Alvarado.
Había 3 firmas.
La de mi madre.
La de Beatriz.
Y la mía.
—Eso es imposible —dije.
Observé mi firma.
Perfecta.
Demasiado perfecta.
Porque estaba escrita exactamente como firmaba ahora.
Después de la lesión de mi muñeca.
16 años atrás mi firma era completamente distinta.
Daniel entendió lo mismo.
—Este documento fue fabricado después.
Entonces Renata entró corriendo al observatorio.
Llevaba un pequeño dispositivo negro en la mano.
—Santiago puso