Entré con chaqueta gastada a mi propio banco en Castellana y me dejaron dos horas en un rincón. La asesora servía café a los ricos y se reía con el director mientras yo sujetaba un vaso vacío. Me soltó: ‘Esta zona es para clientes private’. No discutí, dejé mi carpeta y volví al día siguiente sin bastón; entonces su pantalla se puso roja y reveló quién era el dueño.

implantó una norma sencilla: quien llegara con una incidencia debía recibir una explicación concreta antes de ser derivado a una máquina o a otro canal.Organiza Tu Agenda

 

 

Sara comenzó su rotación en Carabanchel.

 

El primer día atendió a una mujer de 74 años que llevaba en una bolsa varios recibos, una libreta antigua y notas escritas a mano. La mujer se disculpó 3 veces por no entender la aplicación móvil.

 

Durante un segundo, Sara sintió el impulso de señalarle el cajero.

 

 

Entonces recordó