una advertencia.
—Un hombre la esperó afuera del trabajo —explicó Carmen—. Le dijo que tenía una hija pequeña y que debía pensar en ella antes de meterse donde no le correspondía.
Elena se lo contó a Gabriel.
En lugar de abandonar el asunto, ambos comenzaron a copiar documentos.
—Tu padre llevaba una libreta porque no confiaba en guardar todo en la oficina. Tu mamá hacía copias de facturas y registros. Trabajaban juntos.
Teresa permaneció en silencio.
Toda su vida había imaginado a Elena como una viuda resignada que había sobrevivido