Sintió descanso.
Como si una puerta que había permanecido abierta durante más de treinta años finalmente pudiera cerrarse.
Su divorcio también terminó poco después.
Javier volvió a pedirle una oportunidad.
Podemos empezar de nuevo.
Teresa negó con la cabeza.
—Yo sí voy a empezar de nuevo. Pero no contigo.
No lo dijo con rabia.
Eso fue precisamente lo que más le sorprendió.
Ya no necesitaba discutir.
Había aprendido que existen relaciones que terminan mucho antes de que alguien tenga el valor de abandonar la casa.
Teresa conservó la propiedad de