una esperanza inventada para soportar otra noche.
Estaba vivo.
—Te encontré —repetía Alejandro entre lágrimas—. Te encontré.
Dos días después, la residencia de Mérida parecía otra casa.
Ricardo había sido detenido y estaba bajo investigación.
La antigua encargada de la casa hogar había aceptado declarar.
La historia comenzó a reconstruirse.
Ricardo había culpado durante años a Alejandro de haber apartado a Elena de su familia y de controlar una fortuna que consideraba injustamente repartida.
Su resentimiento terminó convirtiéndose en algo mucho peor.
Organizó la desaparición del niño y pagó para