terminó delante del retrato.
—Estás confundida —dijo Alejandro finalmente—. Ese niño desapareció hace diez años.
—No.
Lucía negó con la cabeza.
—Cuando yo lo conocí era mayor. Lo llamaban Mateo.
Alejandro sintió que algo se rompía dentro de él.
—Mi hijo se llamaba Emiliano.
—Él decía que Mateo no era su verdadero nombre.
Rosa comenzó a llorar.
—Señor, perdónela. Lucía es adoptada. Vivió varios años en una casa hogar. Quizá está mezclando recuerdos.
Alejandro miró a la niña.
—¿Qué recuerdas de ese tal Mateo?
Lucía tragó saliva.
—Casi nunca hablaba.