a casa de mi madre únicamente para intimidarla.
Había ido a buscar algo.
Algo que mi padre había dejado escondido antes de morir.
Algo relacionado con documentos, propiedades y transferencias que sumaban varios millones de pesos.
Y el primer indicio no estaba en una caja fuerte.
Ni en una cuenta bancaria.
Ni siquiera en la casa de mi madre.
Estaba justo debajo de nuestros ojos.
En la suela de los zapatos de Alejandro.
Y cuando finalmente descubrí por qué había ido