carpeta azul no estaba.
Pero había algo más importante.
Debajo del asiento del conductor encontraron otro pequeño fragmento de cristal.
Coincidía con los lentes de mi madre.
Alejandro había pisado los lentes durante el ataque.
Después había arrastrado el cristal hasta su camioneta.
La misma camioneta en la que había transportado el bat.
Era una cadena física que conectaba la agresión con su mentira.
Pero todavía faltaba el dinero.
Y faltaba Alejandro.
Esa noche regresé al hospital.
Mi madre estaba más tranquila.
Le expliqué lo que habíamos descubierto.
Cuando mencioné