El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

trabajó para ellos durante años.

—¿Para Richard?

—Para la organización que financiaba a Richard.

—¿Por qué?

—Dinero al principio.

Bell me miró.

—Después quiso salir.

—¿Y fingió su muerte?

—Sí.

Sentí rabia, alivio y traición al mismo tiempo.

—Me dejó enterrarlo.

—Era la única manera de desaparecer.

—¡Era mi hermano!

Mi voz resonó por toda la iglesia.

Ortega no intervino.

Bell tampoco retrocedió.

—Victor pensó que si tú sabías que estaba vivo, intentarías encontrarlo.

—Tenía razón.

—Y eso habría puesto a Laura y al pequeño Ethan en peligro.

Aquello me