silenció.
—¿Por qué regresó?
—Porque descubrió que Richard había empezado a reconstruir la misma red utilizando contratos públicos.
—¿Y tú?
—Victor me encontró hace catorce años. Desde entonces hemos estado
reuniendo pruebas.
—¿Durante catorce años?
—Cada vez que nos acercábamos, alguien desaparecía, cambiaba de bando o destruía documentos.
Bell metió la mano lentamente en el bolsillo.
Los investigadores se tensaron.
Sacó una memoria USB.
La dejó sobre el banco.
—Aquí está la última parte.
Ortega la recogió con guantes.
—¿Qué contiene?
Bell me miró.
—Una grabación de Victor.
Sentí que