Mia?
—No debía estar aquí.
—Entonces cómo encontró la llave?
Natalie palideció otra vez.
—Eso es lo que no entiendo.
Fueron al armario.
La llave encajó en una pequeña ranura detrás del revestimiento.
Sebastian había vivido en esa habitación años sin verla.
Giró.
Un panel estrecho se abrió.
Dentro había tres sobres.
Un pequeño grabador digital.
Y una caja de madera.
Sobre el primer sobre:
Para Natalie.
Segundo:
Para Sebastian.
Tercero:
Para ambos, pero solo cuando sean capaces de estar en
la misma habitación sin culparse por pecados ajenos.
Sebastian