gente que no la dejó sola.

—Necesito verla.

—No. Usted quiere verla.

La diferencia me atravesó.

Rosa señaló la caja.

—Primero necesita conocer a su hijo.

Mis manos se quedaron inmóviles sobre la tapa.

—¿Qué hay dentro?

Rosa no suavizó la respuesta.

—Lo único que ella pudo traerle de él.

Durante varios segundos no respiré.

Luego abrí la caja.

Dentro estaba la primera ecografía que yo no había mirado bien.

La pulsera hospitalaria de nuestro bebé.

Una foto pequeña, doblada hacia abajo.

Y una tarjeta.

En ella, con la letra