agua gris corriendo sobre el vestido que mi madre había cosido puntada por puntada.
Durante mucho tiempo pensé que el momento decisivo fue cuando me quité el anillo.
No lo fue.
Fue unos segundos antes.
Cuando Adrian dijo:
“Solo discúlpate. No hagas enojar a mi padre.”
En esa frase entendí cómo sería mi matrimonio.
Cada vez que alguien de su familia cruzara un límite, yo tendría que ser la persona razonable.
Cada vez que me lastimaran, yo tendría que perdonar para mantener la paz.
Cada vez que hubiera que elegir