Negó con la cabeza y escondió la cara en mi pecho.
—Papá solo quiere a Diego.
Aquella noche tomé mi decisión.
No iba a suplicar por entrar una vez más a una familia que llevaba cinco años demostrándome que nunca había sido la mía.
Y Eduardo todavía no tenía idea de que, por primera vez, cuando me había sacado del grupo… yo no pensaba regresar.
PARTE 2
A las seis de la mañana sonó mi alarma.
Durante cinco años, esa hora significaba levantarme, preparar desayuno, planchar uniformes, despertar a