PARTE 2 / Después de cinco años de matrimonio, mi hija de cuatro años me susurró: “

te ama. Te necesitaba. Cocinas, limpias, atiendes a su hijo y además no cobras.

 

Sofía corrió hacia ella.

—¡No hables así de mi mamá!

Diego apareció detrás.

Para mi sorpresa, caminaba perfectamente.

Empujó a Sofía.

—¡No le grites a mi mamá!

Sofía cayó.

Después Diego la tomó del cabello.

Corrí, le sujeté la muñeca y

conseguí que la soltara.

Laura intentó empujarme. Me hice a un lado y perdió el equilibrio.

 

En ese instante se abrió la puerta.

Eduardo estaba allí.

Laura empezó a llorar.

—¡Eduardo! Mariana nos