Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

una anciana sonriendo desde su cama.

Pero una página hizo que Ernesto sintiera un nudo en la garganta.

26 de mayo: Mi abuelita me preguntó si mi mamá ya la perdonó. No supe qué contestar porque no sé qué hizo antes. Después me dijo que había una bebé que solamente vivió unas horas. Se puso muy triste.

En la última página Mateo había escrito:

Si mi abuelita se muere, quiero que mi mamá sepa que intenté cuidarla. No quiero que vuelva a llorar sola.

Ernesto cerró la libreta.

Comprendió que