Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

médicos la trasladaron inmediatamente a cuidados intensivos neonatales.

—Era tan chiquita, don Ernesto… Tenía los dedos más pequeños que cualquier cosa que yo hubiera visto.

Mariana comenzó a llorar.

—Le puse Alma porque pensé que, si lograba sobrevivir, tendría un alma fuerte, más fuerte que la mía.

Durante aquellas horas llamó a su casa.

Su padre contestó.

—Papá, nació mi niña. Está muy grave. Necesito que venga alguien.

Gregorio guardó silencio y finalmente respondió:

—Voy a hablar con tu mamá, hijita.

Pero nadie llegó.

Alma vivió catorce horas.

Mariana solamente