Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

permaneció junto a la puerta.

—Doña Teresa —comenzó Ernesto—, encontramos unos documentos de Alma.

La mujer levantó lentamente la mirada.

Al escuchar aquel nombre, sus labios comenzaron a temblar.

—La bebé de Mariana…

Su hija avanzó un paso.

—¿Te acuerdas de ella, mamá?

Teresa cerró los ojos.

Durante varios segundos no contestó.

Después susurró:

—Gregorio me dijo que había muerto. Me pidió que fuera al hospital… Yo no quise ir.

Mariana sintió que se le partía el corazón.

Era la primera vez que escuchaba a su madre reconocer aquello.

—¿Por