niño.
—Puedes seguir escribiendo si te gusta, campeón. Pero ya no necesitas guardar secretos que te hagan sufrir.
Mateo sonrió por primera vez en varios días.
Sin embargo, todavía faltaba descubrir algo que transformaría nuevamente la historia.
Una tarde Ernesto comenzó a revisar los documentos de Teresa para organizar sus gastos y comprobar la situación de su departamento.
Mariana llevó una caja de zapatos que había recogido de la vivienda de su madre.
Dentro había identificaciones, recibos antiguos, fotografías y varios sobres amarillentos.
Ernesto encontró una serie de comprobantes de