giros postales enviados veinte años atrás.
Todos estaban dirigidos a Mariana, al cuarto que rentaba después de salir de casa.
—¿Recibías dinero en aquella época? —preguntó.
—Sí. Unos giros anónimos. Nunca supe quién los mandaba. Pensé que quizá era Óscar o alguien de su familia.
Ernesto observó las fechas.
Los envíos habían comenzado poco después de que Mariana abandonara su hogar y continuaron durante aproximadamente dos años.
En el reverso de uno de los comprobantes había unas palabras escritas a lápiz:
Para mi Marianita. Noviembre.
Junto a los papeles encontró