que cualquier trámite posterior tendría que respetar la ley y sus derechos.
El familiar dejó de insistir cuando comprendió que no obtendría dinero fácilmente.
Mariana, sin embargo, apenas pensaba en la herencia.
Lo que deseaba era recuperar algo mucho más importante: la tranquilidad de su familia.
Con el paso de los días, Daniel volvió a sonreír en casa. Valentina empezó a dejar dibujos junto a la cama de su bisabuela. Mateo le leía cuentos de aventuras y celebraba cada ocasión en que Teresa recordaba su nombre.
Una tarde Mariana encontró