Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

si nada hubiera ocurrido.

Al día siguiente hizo exactamente lo mismo.

Esta vez llevó arroz, frijoles y un vaso de agua.

Ernesto sintió un escalofrío.

¿A quién alimentaba su nieto?

¿Por qué Mariana mentía sobre las condiciones de las habitaciones?

Aquella noche decidió investigar.

Esperó hasta que Daniel y los niños estuvieran dormidos. Cerca de la medianoche escuchó pasos: Mariana subía las escaleras.

Permaneció arriba unos minutos y luego volvió a bajar.

Cuando todo quedó en silencio, Ernesto tomó una linterna.

Subió lentamente.

Las tablas estaban firmes. No había agujeros,