embargo, algo le preocupó especialmente: las pastillas parecían estar siendo administradas sin supervisión médica reciente.
Ernesto conocía demasiadas historias de ancianos engañados por sus propios familiares.
Recordó que Teresa tenía un departamento en una zona antigua de Guadalajara. También recordó los objetos que Mariana estaba vendiendo y el dinero que contaba en secreto.
Una posibilidad terrible cruzó por su cabeza.
¿Estaría su nuera manteniendo escondida a su madre para controlar sus bienes?
Bajó sin hacer ruido.
A la mañana siguiente consiguió el teléfono de un antiguo compañero de la notaría.