Beatriz. Retire sus acusaciones y convénzame de que ha entregado todos los documentos.
Lo miré fijamente.
—Su tío me ofreció un reloj de oro cuando lo encontré enfermo. No lo acepté. ¿Por qué cree que aceptaría su dinero?
Daniel apareció detrás de mí.
—Y el informe verdadero ya está en manos de las autoridades.
Héctor apretó los dientes.
—Se van a arrepentir los dos.
Se marchó dando un portazo.
A las cinco de la tarde, Lorena volvió a llamarme.
Esta vez estaba llorando.
—Héctor sacó a don Anselmo de la