residencia en una ambulancia privada. Nadie quiere decirme adónde lo llevó.
Me quedé helada.
Daniel tomó las llaves de su automóvil.
—Voy a buscarlo.
—¿Pero dónde, hijo?
—Lorena conoce la empresa que contrató la ambulancia. Intentaremos averiguar a qué clínica lo trasladaron.
Lo vi alejarse, rezando para que encontrara al anciano con vida.
A las siete de la noche, el salón del Ayuntamiento estaba abarrotado.
Ernesto Varela habló sobre desarrollo económico, sequías y nuevas oportunidades. Héctor permanecía sentado a su lado, acompañado por el abogado de la embotelladora.
Muchos vecinos