Mi esposo trajo un cuadro enorme justo antes de irse de viaje y me dijo: “Si me quieres, no lo toques”. Después de 11 años de matrimonio, aquella petición me pareció extraña. Mientras limpiaba, el marco se deslizó y descubrí un compartimento oculto con dinero y documentos falsos. Guardé fotografías de todo sin decir una palabra. Dos días después, mi esposo me pidió vender urgentemente nuestra casa, y entendí que estaba preparando algo terrible…

va a cuidar?

Aquella pregunta me hizo llorar por primera vez desde que encontré el paquete.

Cuando salí de la Fiscalía, ya habían comenzado a coordinar la vigilancia y las medidas de seguridad. El investigador me pidió no enfrentar sola a Arturo ni intentar recuperar por mi cuenta los objetos escondidos.

La operación del martes sería supervisada. La cita inmobiliaria serviría para observar sus movimientos y facilitar la intervención de las autoridades. No habría una venta definitiva de mi departamento.

Regresé a casa con una bolsa de verduras del mercado