legalmente tu patrimonio de un día para otro. Pero sí parece que estaban construyendo una narrativa alrededor de tu salud mental.
Una narrativa.
Eso era exactamente.
Mauricio no estaba observando cómo yo me deterioraba.
Estaba intentando convencerme de que me deterioraba.
A las siete de la noche escuchamos una llave en la cerradura.
—¡Vero, ya llegué!
Mauricio entró sonriente.
Después vio a los agentes.
Vio a Alejandro.
Y finalmente vio las bolsas con evidencia.
Su rostro perdió el color.
—¿Qué pasó?
Lo miré desde la sala.
—Encontraron una cámara debajo