cada domingo desde que inició terapia.
Las cosas pequeñas resultaron ser las más importantes. Antes, Álvaro había sabido cuánto costaba una gargantilla para Clara, pero no qué café tomaba su esposa. Ahora podía reconocer el silencio exacto con el que Lucía pedía espacio.
Cuando comenzaron una relación, Lucía impuso 3 condiciones: conservaría su base, no habría secretos familiares y cualquier promesa tendría que demostrarse con tiempo. Álvaro aceptó sin negociar. Durante casi 2 años vivieron entre continentes. A veces él volaba a Argentina; otras coincidían en España. Si Lucía cancelaba