una visita por trabajo, él no convertía su profesión en una culpa.
Pilar intentó acercarse cuando supo que estaban juntos. Llegó con una disculpa redactada por abogados y una propuesta para devolver las acciones. Lucía la escuchó y después negó con la cabeza.
—No necesito una compensación.
—Entonces, ¿qué esperas de mí?
—Que nunca vuelvas a llamar defecto a la libertad de una mujer.
Pilar tardó meses en ofrecer una disculpa sin condiciones. Lucía la aceptó, pero no le devolvió la intimidad que había perdido. Perdonar, comprendió, no obligaba a