de adopción.
Yo le conté toda mi historia.
Sin excusas.
Sin justificarme.
Solo la verdad.
—Fui cobarde muchas veces.
Pero contigo intenté hacer lo correcto.
Aunque me rompiera el corazón.
Ella apretó mi mano.
—Lo hiciste.
Los médicos lograron estabilizarme.
Ana decía que había llegado al hospital por muy poco.
—Casi te perdemos.
Le sonreí.
—Imagínate… después de sobrevivir a todo, casi me gana una infección.
Ella negó con la cabeza riéndose.
Y entonces ocurrió algo que llevaba más de treinta años esperando.
Antes de salir de la habitación me