suyo.
Según ella, necesita vigilar que tome mis medicamentos.
Yo digo que solo desconfía porque sabe que, si me deja sola, cenaré café con galletas viejas y llamaré a eso una dieta equilibrada.
Cocinamos juntas.
Discutimos porque yo quiero poner mayonesa hasta en la sopa.
Nos reímos.
Lloramos.
Y poco a poco intentamos recuperar treinta años que nunca volverán.
No estuve cuando dio sus primeros pasos.
No celebré sus cumpleaños.
No la abracé cuando sufrió su primer desamor.
Ese tiempo nadie puede devolvérmelo.
Pero la vida, que tantas veces fue