Valeria está embarazada, apúrate a buscar los papeles de la casa”. Mi propia suegra, la que me exigía lealtad, estaba ayudando a su hijo a robarme para dárselo a la amante.
Y por si fuera poco, un ejecutivo del banco me había llamado discretamente días atrás para confirmar si yo había firmado los papeles para hipotecar mi casa. ¡Diego había falsificado mi firma! Yo había enviado una carta oficial bloqueando cualquier trámite, pero nunca imaginé que su frustración lo llevaría a intentar asesinarme.
Alejandro hervía de rabia y quería ir