fingí dormir mientras todo mi cuerpo temblaba.
Minutos después, Rodrigo entró.
—Inés —susurró.
No respondí.
Sentí cómo se hundía el colchón cuando se acostó a mi lado. Pero esa noche entendí que mi esposo no escondía cansancio.
Escondía una tumba.
Y yo acababa de ver la primera grieta de algo que no podía creer que estuviera a punto de pasar…
Parte 2 …
A las seis de la mañana, cuando Rodrigo se metió a bañar, fui al cuarto de Valentina.
Mi hija dormía hecha bolita en la orilla derecha de la