un problema.
PARTE 2
3 días después llegó una nota pidiendo permiso para visitarme. Yo pensé que era una burla, pero Tomás apareció el domingo, peinado con demasiado cuidado y cargando una bolsa de pan dulce para la casa.
Nuestro noviazgo empezó bajo la vigilancia de Ofelia, sentada en la cocina como guardia de aduana. Sin embargo, entre una visita y otra, empecé a descubrir cosas que no encajaban con lo que me habían contado.
Tomás conocía por nombre a los trabajadores de la finca. A un jornalero mayor le