Mi madrastra me llevó a conocer a un hombre de una familia que llevaba años describiéndome como orgullosa y cruel, segura de que aquel matrimonio sería mi castigo. Decidí arruinar el encuentro fingiendo ser torpe, malhumorada y pésima para todo, pero él no se molestó: me miró y dijo que hacía tiempo nadie era tan sincero con él. 3 días después llegó una nota suya pidiendo permiso para visitarme, y ahora debía enfrentar el noviazgo que yo misma había intentado impedir.

un problema.

PARTE 2

3 días después llegó una nota pidiendo permiso para visitarme. Yo pensé que era una burla, pero Tomás apareció el domingo, peinado con demasiado cuidado y cargando una bolsa de pan dulce para la casa.

Nuestro noviazgo empezó bajo la vigilancia de Ofelia, sentada en la cocina como guardia de aduana. Sin embargo, entre una visita y otra, empecé a descubrir cosas que no encajaban con lo que me habían contado.

Tomás conocía por nombre a los trabajadores de la finca. A un jornalero mayor le