a quién mira por encima del hombro. También hay quienes se acercan nomás por interés.
Luego sonrió.
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—Por eso usted me cayó bien. Fue la primera que llegó haciendo todo lo posible para que yo no la escogiera.
Sentí que se me calentaban las mejillas.
Semanas después, en una fiesta patronal, bailamos 2 piezas mientras Ofelia nos vigilaba desde una mesa. En la segunda, alguien me empujó sin querer y Tomás apretó mi mano para sostenerme. Ese contacto me siguió toda la noche.
Yo ya