no estaba fingiendo cuando esperaba sus visitas.
Y eso fue justo lo que mi madrastra no soportó.
Un martes se fue sola a la finca. Cuando regresó, no me dijo nada. 2 días después, doña Mercedes vino a buscarme. Me pidió que saliéramos al corredor, lejos de Ofelia.
—Tu madrastra vino a decir que estás detrás del dinero de Tomás —me contó—. Dijo que todo lo tuyo es teatro.
Se me cerró la garganta.
Pero doña Mercedes no había venido a reclamarme.
Sacó de su bolsa un recibo viejo, doblado