dura, directa y jamás confundía educación con debilidad.
Contestó al segundo tono.
“Betty.”
“Alejandro bloqueó mis cuentas y trató de mover 380 millones.”
Hubo un silencio.
Luego dijo:
“No te muevas. Voy para allá.”
Llegó en menos de media hora, con traje azul marino, lentes en la punta de la nariz y una mirada que hubiera hecho sudar a cualquier notario.
Revisó los documentos sin hablar. Solo pasaba páginas.
Al final cerró la carpeta.
“Tu hijo no te estaba cuidando. Estaba preparando el despojo.”
Sentí el golpe en el estómago,