comprendí cuánto le importaban las apariencias.
No lo que había hecho.
Que alguien pudiera enterarse.
—Tranquilo —dije—. No voy a hacer una escena.
Ricardo pareció relajarse.
Fue un error.
Se acercó.
—Teresa, sé que lo que viste fue horrible.
No respondí.
—Pero las cosas no son tan simples.
—Un hombre sale de un motel abrazando a la esposa de su hijo.
Lo miré.
—Explícame la parte compleja.
Se pasó una mano por la cara.
—Laura y yo teníamos una relación antes.
Sentí que algo frío me atravesaba el pecho.
Aunque