una oficina que había pertenecido al hermano de Laura.
Los contratos habían sido aprobados por Ricardo.
Y parte del dinero terminaba transferido posteriormente a una cuenta de una sociedad inmobiliaria.
El auditor todavía estaba reconstruyendo el recorrido.
—Necesitamos evitar conclusiones hasta tener documentos bancarios completos —dijo.
Lucía asintió.
—Pero ya hay conflicto de interés no declarado.
Sentí como si alguien hubiera abierto otra puerta dentro de una habitación que yo creía conocer.
Ya no era solo una aventura.
Era acceso.
Dinero.
Negocios.
Familia.
Todo mezclado.
Esa tarde, revisando correos antiguos