A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

en el hospital. ¿Qué pasa?

Su voz era alegre.

Casi me derrumbé.

—¿Puedes cambiar la guardia con alguien?

—¿Por qué?

—Ven a la tumba de tu abuelo.

Silencio.

—Mamá, me estás asustando.

Respiré.

—Tengo algo que enseñarte. Después tendremos que tomar una decisión juntos.

—¿Tiene que ver con papá?

Miré la grabación.

—Con tu padre… y con Laura.

Daniel dejó de hablar.

Cuando llegué al cementerio todavía me temblaban las piernas.

Apagué el motor.

Entonces mi teléfono vibró.

Ricardo.

“Teresa, ¿me seguiste esta noche?”

No respondí.

Llegó otro mensaje.

Lo