alejarme definitivamente de mi propia hermana.
Les respondo que no fue solamente por una taza de té caliente.
Fue por todos los años que me enseñaron a callar para mantener la paz. Por las mentiras que destruyeron mi matrimonio. Por la manipulación que hizo que mi hija cargara sola con un secreto terrible. Por la pulsera que Mariana escondió para convertirla en culpable. Y, sobre todo, porque cuando Valeria necesitaba protección, mi hermana decidió lastimarla para protegerse a sí misma.
Una noche, mientras preparábamos la cena, Valeria me preguntó:
—Mamá,