Mi hermana le quemó la cara a mi hija de 14 años con una taza de té durante su boda y luego aseguró que había sido un accidente. “No exageres, es tu hermana”, me dijo mi madre delante de los invitados. Sin responder, llevé a mi hija al hospital. Cuando el médico vio las marcas escondidas bajo su cabello, pidió que cerraran la puerta y me hizo una pregunta que jamás imaginé escuchar…

Mauricio, que había escuchado la conversación, frunció el ceño.

—Yo pensé que tú lo habías invitado, amor.

Mariana soltó una risita nerviosa.

—Ay, qué importa. Somos una familia, ¿no?

Mi madre me tomó del brazo.

—Elena, no empieces con tus problemas. Hoy es el día de tu hermana.

Valeria estaba inmóvil. Cuando Ricardo se acercó para saludarla, retrocedió inmediatamente.

—Hola, princesa. ¿Ya no vas a abrazar a tu papá?

—No me toques.

Ricardo me dirigió una mirada furiosa.

—¿Ahora también pones a mi hija en mi contra?

Antes de que