desgastada que su superficie estaba casi lisa.
La reconocí.
Fui al cuarto de los trastos.
Por primera vez, no miré hacia la puerta antes de tocar elcandado.
La tapa se abrió
con un leve chirrido.
Encima había un mantel doblado.
Debajo, documentos.
Extendí la mano para tomar el primero.
Me detuve.
Al pie del documento estaba la firma de mi padre.
Y justo encima, mi propio nombre.
Saqué el papel y lo acerqué a la lámpara.
La fecha