la casa a precio de oportunidad, asegurando que don Ernesto quería mudarse después de casarse. Salvador entregó cien mil pesos para reservarla. Al recibir la escritura original, transfirió otros quinientos mil, a condición de conocer al propietario y formalizar la compraventa ante notario.
—Sé que esos papeles no sustituyen una compraventa legal —admitió Salvador—. Por eso vine personalmente. Llevo días pidiendo hablar con usted y su yerno siempre tiene una excusa.
Yo llamé a Daniel y a Patricia. Les pedí que vinieran de inmediato, con Ricardo. Cuando llegaron, Salvador seguía